La gente mira lo que quiere ver, y no le interesa si es real o no. Se queda con su mirada, con su prejuicio. Si te ven como una histérica, van a tratarte como una histérica, aunque en realidad tal vez estés confundida. La mirada de los otros puede ser muy cruel a veces, y muy ciega. La mirada de los demás es todo, y los otros no te ven a vos, ven lo que piensan de vos. La mirada de los otros tiene sonido, voces, susurros; no se puede escapar a lo que ven de nosotros. Todo se trata de cómo nos ven, y como vemos a los demás. Quedamos atrapados en esa mirada, inmóviles, fijados en lo que creemos que vemos, confiando más en nuestro prejuicio que en nuestros ojos. Dicen que “la primera impresión es la que cuenta”, pero también que “lo esencial es invisible a los ojos”… ¿Cuando me van a sacar esos ojos de encima, y van a ver lo que realmente soy?

Ya lo sabia lo sospechaba desde el primer dia, me lo temia, que en tus brazos yo me quemaría, y sabia que de pronto todo cambiaria y otra vida empezaría. Es que ya lo sabia que robarias mis noches y mis días, me lo temia, que ni queriendo yo te olvidaría, y sabia que todo empieza y todo se ilumina cuando tus ojos me miran. Y no me dejes sola que contigo estoy mejor, quedate un ratito que ya pronto sale el sol, y recojo los recuerdos y me guardo la ilusión despacio y sin apuro que traigo el corazon desnudo. Y ya lo sabia que por tus ojos yo me perdería, y seria lo mas hermoso que me pasaría, y una vida, una vida no me bastaría, pero quien te lo diría. Es que ya lo sabia que cuidaria hasta el aire que respiras, me lo temia que ni en sueños te abandonaría. Y cada dia que pasa se reduce la distancia. Y no me dejes sola que sin ti no se que hacer, quedate a un lado donde yo te pueda ver, que mis manos no se pierdan cuando vaya a amanecer, que mientras yo mas te descubro, mas me acerco al paraíso, estoy segura.