Si me dices que si, piensalo dos veces; puede que te convenga decirme que no. Si me dices que no puede que te equivoques; yo me dare a la tarea de que me digas que si. Si me dices que no dejare de soñar y me volvere´ una idiota, mejor dime que no y dame ese si como un cuenta gotas. Dime que no, pensando en un si y dejame lo otro a mi. Que si se me pone fácil el amor se hace fragil y uno para de soñar. Dime que no, y deja la puerta abierta. Dime que no y me tendras pensando todo el dia en ti, planeando una estrategia para un si. Dime que no y lanzame un si camuflageado, clavame una duda y me quedare´ a tu lado. Si me dices que si se fugara´ lo incierto, y esa cosquilla en la panza cuando estas por venir. Si me dices que no seguire´ conquistando, descubriendote cosas que ni tu´ te conoces. Siempre lo facil me duró tan poco, y no lo niego me divierti. Pero la soledad me ha vuelto loco, porque el amor nunca ha pasado por aqui.
La gente mira lo que quiere ver, y no le interesa si es real o no. Se queda con su mirada, con su prejuicio. Si te ven como una histérica, van a tratarte como una histérica, aunque en realidad tal vez estés confundida. La mirada de los otros puede ser muy cruel a veces, y muy ciega. La mirada de los demás es todo, y los otros no te ven a vos, ven lo que piensan de vos. La mirada de los otros tiene sonido, voces, susurros; no se puede escapar a lo que ven de nosotros. Todo se trata de cómo nos ven, y como vemos a los demás. Quedamos atrapados en esa mirada, inmóviles, fijados en lo que creemos que vemos, confiando más en nuestro prejuicio que en nuestros ojos. Dicen que “la primera impresión es la que cuenta”, pero también que “lo esencial es invisible a los ojos”… ¿Cuando me van a sacar esos ojos de encima, y van a ver lo que realmente soy?