La gente mira lo que quiere ver, y no le interesa si es real o no. Se queda con su mirada, con su prejuicio. Si te ven como una histérica, van a tratarte como una histérica, aunque en realidad tal vez estés confundida. La mirada de los otros puede ser muy cruel a veces, y muy ciega. La mirada de los demás es todo, y los otros no te ven a vos, ven lo que piensan de vos. La mirada de los otros tiene sonido, voces, susurros; no se puede escapar a lo que ven de nosotros. Todo se trata de cómo nos ven, y como vemos a los demás. Quedamos atrapados en esa mirada, inmóviles, fijados en lo que creemos que vemos, confiando más en nuestro prejuicio que en nuestros ojos. Dicen que “la primera impresión es la que cuenta”, pero también que “lo esencial es invisible a los ojos”… ¿Cuando me van a sacar esos ojos de encima, y van a ver lo que realmente soy?

Al momento de ser realista, nunca me consideré una especialista y sin embargo algo en mí cambió, sé exactamente cómo sucedió. Mi corazón palpitaba cada vez que ese hombre se me acercaba, y con el tiempo me empezó a gustar, debo decir que no me fue tan mal. Cómo de repente todo se ha ordenado desde que ha llegado mi vida cambió, ya no soy la misma que tú conociste entonces, ahora estoy mucho mejor!; Porque me dí cuenta que tuvo sentido haber recorrido lo que recorrí, si al final de cuentas el era mi recompensa.. Que suerte que nunca me fui. Yo nunca fui muy afortunada, mis anteriores novios no me cuidaban, me maltrataban y me hacían llorar y nadie me venía a consolar;

Quiero besarlo hasta sentir dolor y someterlo al más hermoso amor.