Sonrío sola por la calle y piensan que estoy loca perdida, y no estoy triste; es como el que recuerda un chiste. No hay chisme que me afecte o me deprima, cada vez cuesta más que algo me moleste en la vida. ¿Ves? no suelto pestes ni tomando fibra en rimas, imagina que se siente cuando no sientes envidia. ¿Andas cargado de joyas en un barrio pobre? entre desgraciados el feliz se esconde y eso lo aprendí a base de golpes.. de suerte, que armarse de valor es el mayor escudo para hacerse fuerte y si tengo algo que hacer, alguien que me ama y a quien amar el resto de las cosas pueden esperar siempre, las pequeñas alegrías ni se alquilan ni se venden, algo que no entiende la gran mayoría. Es que me encuentro tan bien que no te lo creerías, da como la impresión de que algo a mi me guía, y es que me encuentro tan bien, me pasa todos los días, tú déjate llevar y sobretodo confía, fíate. Y si algo te quita el sueño no hay problema, hay quien se pone hasta las cejas por no verlos, yo pido deseos soplando pestañas o velas, llorando de la risa ahogando penas. Que un mal trago lo tiene cualquiera pero a sorbos son menos amargos y un día tonto no es para tanto por muy largo que sea, osea, pasea tu alegría que es lo que nos queda y la verdadera no atiende a condenas, ni a halagos. Así que borra esa cara larga picha corta que poco importa todo si esta todo el que te aporta, aparta lo malo que el mundo es de color de rosas y puedes pintarlo con lápiz de labios de tu esposa. Y es que me encuentro tan bien que las facturas solo son números en el papel, y es que me encuentro tan bien que los problemas solo son acciones sin resolver, y es que me encuentro tan bien que las peleas de pareja llevan luego al placer, y es que me encuentro tan bien, que vivo el día a día y no el mañana de ayer. Disfruta que la vida son tres días y vamos por el segundo, dibuja una sonrisa para el mundo, divisa la alegría de la gente y comprende que si algo duele nada es para siempre. Así que vive y se feliz, vive y se feliz, vive feliz y deja atrás tu furia, que si se acercan tiempos de tormenta y vienen nubes negras no te hundas; no, aprende a bailar bajo la lluvia.
La gente mira lo que quiere ver, y no le interesa si es real o no. Se queda con su mirada, con su prejuicio. Si te ven como una histérica, van a tratarte como una histérica, aunque en realidad tal vez estés confundida. La mirada de los otros puede ser muy cruel a veces, y muy ciega. La mirada de los demás es todo, y los otros no te ven a vos, ven lo que piensan de vos. La mirada de los otros tiene sonido, voces, susurros; no se puede escapar a lo que ven de nosotros. Todo se trata de cómo nos ven, y como vemos a los demás. Quedamos atrapados en esa mirada, inmóviles, fijados en lo que creemos que vemos, confiando más en nuestro prejuicio que en nuestros ojos. Dicen que “la primera impresión es la que cuenta”, pero también que “lo esencial es invisible a los ojos”… ¿Cuando me van a sacar esos ojos de encima, y van a ver lo que realmente soy?