La gente mira lo que quiere ver, y no le interesa si es real o no. Se queda con su mirada, con su prejuicio. Si te ven como una histérica, van a tratarte como una histérica, aunque en realidad tal vez estés confundida. La mirada de los otros puede ser muy cruel a veces, y muy ciega. La mirada de los demás es todo, y los otros no te ven a vos, ven lo que piensan de vos. La mirada de los otros tiene sonido, voces, susurros; no se puede escapar a lo que ven de nosotros. Todo se trata de cómo nos ven, y como vemos a los demás. Quedamos atrapados en esa mirada, inmóviles, fijados en lo que creemos que vemos, confiando más en nuestro prejuicio que en nuestros ojos. Dicen que “la primera impresión es la que cuenta”, pero también que “lo esencial es invisible a los ojos”… ¿Cuando me van a sacar esos ojos de encima, y van a ver lo que realmente soy?

Creía que te había olvidado pero no he podido, creía que no te quería pero te he mentido, pensaba que no te necesitaba a mi lado, pensaba que era más fuerte y solo me he equivocado. Vivía ilusionada cuando estaba contigo, vivía deprimida cuando me volvía a casa, reía enamorada mirándote a los ojos y lloraba sin motivos, la verdad, no sé qué pasa. Sufría por tocarte, si me quieres, por que yo sufría por besarte a sólo diez kilómetros, moría lentamente nada más subir al bus, y moría aunque sabía que mañana volvería; y diría que te quise que por ti he dado tanto, diría que aún te quiero, sino por qué estoy cantando; podrías entenderme aunque no te pido nada, podrías darme un beso, una caricia, una mirada; me muero por tenerte porque sin ti yo no puedo pero contigo tampoco, eres como un agujero dentro de ti, yo me siento enamorado y dentro de ti, yo me siento abandonado; habría un motivo por que yo te dejase, habría una excusa para que yo te olvidase, habría un por qué después de tanto tiempo, pero sufro cada día, si te pierdo, si te tengo; recuerdo los momentos en que tu y yo, recuerdo esas tardes en tu habitación, recuerdo tu sonrisa, tus ojos, tu cuerpo y siento aquí tu aliento, tus abrazos, tu silencio, besaba tu cuello hasta llegar a tu boca, besaba tus mejillas poco a poco, te miraba a los ojos fijamente igual que tú; hoy te miro y sólo siento que me estoy volviendo loca; me besabas como nadie me ha besado, tú conseguiste que mi corazón latiera, tú me dijiste que nunca te abandonara, le he estado dando vueltas a todo lo que ha pasado y no encuentro el por qué del haberte abandonado, supongo que es por mí, que estoy mal aunque me quieras, supongo que hasta aquí hemos llegado y aquí esperas, no intentes buscar nada, nada tiene sentido, no intentes preguntarme si es que yo no te he querido, porque sabes de sobra que te quiero con locura, porque de amarte tanto he perdido la cordura. Nadie como tú nunca encontraré a ese chico que me pueda hacer feliz, nadie porque tú nunca me distes motivos para alejarme de ti, y sé que ya nunca nada será igual que una cosa que se rompe deja huella para siempre. El tiempo sigue su curso, yo ya no aguanto más quiero que sepas que te quiero, y de mi te estás alejando, que ya no puedo controlarme, porque es tanto, quiero que mis brazos sean tu cama y mis besos tu manto, nunca quise enamorarme pero tú estás por encima eres la excepción la cima, dentro de mi corazón siempre intenté besarte y amargo como la lima, más de un día he llorado sóla en mi habitación, aquí te dejo mis versos, mis besos, una parte de mí, aquí te dejo mis sueños, todo lo que pasé por ti, por tí, dejé el dolor en la brisa, y cada vez que veo al mar todo me recuerda a ti, a tí, te di un trocito de mi vida, y así me marcho pintando una gran sonrisa, por mí, por mí, quizás soy una egoísta.