La gente mira lo que quiere ver, y no le interesa si es real o no. Se queda con su mirada, con su prejuicio. Si te ven como una histérica, van a tratarte como una histérica, aunque en realidad tal vez estés confundida. La mirada de los otros puede ser muy cruel a veces, y muy ciega. La mirada de los demás es todo, y los otros no te ven a vos, ven lo que piensan de vos. La mirada de los otros tiene sonido, voces, susurros; no se puede escapar a lo que ven de nosotros. Todo se trata de cómo nos ven, y como vemos a los demás. Quedamos atrapados en esa mirada, inmóviles, fijados en lo que creemos que vemos, confiando más en nuestro prejuicio que en nuestros ojos. Dicen que “la primera impresión es la que cuenta”, pero también que “lo esencial es invisible a los ojos”… ¿Cuando me van a sacar esos ojos de encima, y van a ver lo que realmente soy?

Tanta gente que me caga y después toca la puerta, treinta pesos no son nada tu amistad era mas cara va en tu cara. El callado abrió la boca y no perdona esta macana y se caga en la opinión del que vardea me critica y no hace nada. Queres competición la tengo queres que te entretenga te entretengo, me mantengo al margen de tu puterio no lo entiendo. Te traban como piedras no pueden ver que crezcas, parecen buenas caras te confunden sus caretas, no esperes que te ayuden solamente confunden, envidia es lo que tienen y el rostro que difunden.