Sabes que te extraño, a veces me parece oír tu risa , pienso en vos y miro las estrellas. Te visite en mi noche en mis sueños , y en esa a mi me abrazas me despierto , donde estas que ya no puedo verte , pero sigues conmigo eternamente , a veces necesito tus palabras pero no puedo hablar con los recuerdos , se me desase toda la esperanza y no alcanzo a entender tanta distancia. Sabes que te extraño , a veces me parece oír tu risa , dicen que en el cielo uno es feliz no existe la tristeza , pienso en vos y miro las estrellas. Dejáme que me quede en este día , suspendida en el aire de tu aroma , que la vida me huele a hojas secas, es mas duro el infierno con tu ausencia , llévame un solo un instante a tu presencia que tu ausencia me duele intensidades , quien ubiera pensado que te fueras cuando tu vida en flor era una fiesta.
La gente mira lo que quiere ver, y no le interesa si es real o no. Se queda con su mirada, con su prejuicio. Si te ven como una histérica, van a tratarte como una histérica, aunque en realidad tal vez estés confundida. La mirada de los otros puede ser muy cruel a veces, y muy ciega. La mirada de los demás es todo, y los otros no te ven a vos, ven lo que piensan de vos. La mirada de los otros tiene sonido, voces, susurros; no se puede escapar a lo que ven de nosotros. Todo se trata de cómo nos ven, y como vemos a los demás. Quedamos atrapados en esa mirada, inmóviles, fijados en lo que creemos que vemos, confiando más en nuestro prejuicio que en nuestros ojos. Dicen que “la primera impresión es la que cuenta”, pero también que “lo esencial es invisible a los ojos”… ¿Cuando me van a sacar esos ojos de encima, y van a ver lo que realmente soy?