Mirando en mis pensamientos estos me llevan a mi infancia cuando aun no distinguía sabiduría de ignorancia, tenía doce y en mi interior yo escuchaba voces debes hacer el bien tanto a los tuyos como a los que no conoces, pero yo miraba el mundo y veía cosas atroces y todo el poder de Dios no estaba presente entonces y ahora soy un adulto ahora y no hay censura no me importa lo que digan ni la Biblia ni los curas, a oscuras iba antes pero ya he visto la luz solo creo en mi mismo no creo en ninguna cruz, desde el homosapiens hubo miedo a la muerte y se creía que el sol daba la buena o mala suerte, ahora es lo mismo pero el sol se llama dios y aunque esto suene triste morir es el adiós, por las noches miro al cielo siento que no tiene dueño, el universo es tan inmenso que hasta Dios queda pequeño, misterios de la ciencia, muerte y supervivencia, voy buscando la esencia la base de la existencia, no quiero convencerte respeto tus creencias pero mi mente ahora es libre de ataduras, de influencias, para mi la Biblia cuenta una gran historia, una historia muy hermosa pero tambien fantasiosa, si existe un salvador que venga y salve este planeta, que se pudre que se hunde, todo el mundo se confunde, necesitamos actos y no dioses abstractos, necesitamos PAZ. Abre tu mente y cruza el universo, piensa quien eres y donde estas inverso, los primeros eran ultimos, los ultimos primero, es injusto esperar llegar al reino de los cielos.
La gente mira lo que quiere ver, y no le interesa si es real o no. Se queda con su mirada, con su prejuicio. Si te ven como una histérica, van a tratarte como una histérica, aunque en realidad tal vez estés confundida. La mirada de los otros puede ser muy cruel a veces, y muy ciega. La mirada de los demás es todo, y los otros no te ven a vos, ven lo que piensan de vos. La mirada de los otros tiene sonido, voces, susurros; no se puede escapar a lo que ven de nosotros. Todo se trata de cómo nos ven, y como vemos a los demás. Quedamos atrapados en esa mirada, inmóviles, fijados en lo que creemos que vemos, confiando más en nuestro prejuicio que en nuestros ojos. Dicen que “la primera impresión es la que cuenta”, pero también que “lo esencial es invisible a los ojos”… ¿Cuando me van a sacar esos ojos de encima, y van a ver lo que realmente soy?