
He amado, he llorado, he besado, me he entregado, he sido mala y hasta que sin pensar en creer en otro hombre; en este mundo pensé que como mujer iba ya a tener bastante. No más miedos; No más hombres en mis llantos; No más sueños destrozados; No más días sin amor; No más sentirme atrapada, vivir sin aire. Pero mi plan ha cambiado, he perdido el control. He tomado; he bailado; he caído; he gritado; me han marcado y hasta ya he olvidado cómo amar a un hombre, estancando emociones, ciega por miles de razones, evitando el contacto; pero por fin te he encontrado, el viaje ha terminado con destino entre tus brazos. Mis días lo que me queda quiero que me los des para amarte la vida entera quiero envejecerla, quiero dártela a ti. Amar es encontrar el paraíso en el que todo ser humano siempre quiso entrar, y hoy en un bar te busco, te encuentro, me atrapas, te miro atenta, eres libre como yo y así lo siento; me das tu aura, no pasa el tiempo; Seguimos tu y yo. Me hablas del sexo y de tu pasión, no de un futuro echado en sillón viendo la televisión, yo te hablo de sueños también de defectos, hablo de darte medianoches en un mundo perfecto; puedo, quedarme a tu lado y en ti bien enredada; en el despertador de un lunes o en el cubata de un sábado; puedo, compartir besos, cama y huevos, no habrán más miedos, ni celos, ni duelos, ni juegos de egos; me pego a tí como un imán. Mis días ya sé a dónde van; recuerdos negros ya no volverán, no se repetirán, tu estás aquí y eres mi guía y ahora por fin pegada a ti, así quiero pasar mis días. Ahora sé que eres tú, el destino de mi suerte, feliz de encontrarte, impaciente por tocarte, yo también quiero ser tu sudor, tu vigor, tu noche y tu sol, morir abrazados haciendo el amor.