Desde que te conoci , todo cambio en mi universo , sentí el fuego y hoy me arriesgo a decirte quiero tenerte conmigo siempre para besarte acariciarte , siempre amarte hasta la muerte , caíste desde el cielo , asi lo siento , tu naciste para mi junto a ti soy tan feliz , me encantan tus caricias, tu sonrisa , me encanta tu aliento que me azota con la brisa , me eleva hasta el cielo, contigo vuelo tan alto que yo se que esto es verdadero , contigo es diferente si estas de frente , mi corazón se agita y te juro que quiero tenerte conmigo siempre , para besarte acariciarte siempre amarte hasta la muerte . Tu para mi eres todo lo que quiero , y yo para ti quien cura tus lamentos , se que aquí lo nuestro es algo enserio , lo que siento , tu eres mi sustento , yo para ti el sueño de tu fuego , tu para mi las alas de mi vuelo , se que sin ti caería en un abismo , no seria lo mismo sin tu amor te juro que quiero tenerte , conmigo siempre, para besarte , acariciarte , siempre amarte hasta la muerte.
La gente mira lo que quiere ver, y no le interesa si es real o no. Se queda con su mirada, con su prejuicio. Si te ven como una histérica, van a tratarte como una histérica, aunque en realidad tal vez estés confundida. La mirada de los otros puede ser muy cruel a veces, y muy ciega. La mirada de los demás es todo, y los otros no te ven a vos, ven lo que piensan de vos. La mirada de los otros tiene sonido, voces, susurros; no se puede escapar a lo que ven de nosotros. Todo se trata de cómo nos ven, y como vemos a los demás. Quedamos atrapados en esa mirada, inmóviles, fijados en lo que creemos que vemos, confiando más en nuestro prejuicio que en nuestros ojos. Dicen que “la primera impresión es la que cuenta”, pero también que “lo esencial es invisible a los ojos”… ¿Cuando me van a sacar esos ojos de encima, y van a ver lo que realmente soy?