La gente mira lo que quiere ver, y no le interesa si es real o no. Se queda con su mirada, con su prejuicio. Si te ven como una histérica, van a tratarte como una histérica, aunque en realidad tal vez estés confundida. La mirada de los otros puede ser muy cruel a veces, y muy ciega. La mirada de los demás es todo, y los otros no te ven a vos, ven lo que piensan de vos. La mirada de los otros tiene sonido, voces, susurros; no se puede escapar a lo que ven de nosotros. Todo se trata de cómo nos ven, y como vemos a los demás. Quedamos atrapados en esa mirada, inmóviles, fijados en lo que creemos que vemos, confiando más en nuestro prejuicio que en nuestros ojos. Dicen que “la primera impresión es la que cuenta”, pero también que “lo esencial es invisible a los ojos”… ¿Cuando me van a sacar esos ojos de encima, y van a ver lo que realmente soy?

Que milagro tiene que pasar para que me ames, que estrella del cielo a de caer para poderte convencer, que no sienta mi alma sola. Quiero escarparme de este eterno anochecer. Yo he tenido que volver a mi niñez una vez mas. Me sigo preguntando, porque te sigo amando y dejaste sangrando mis heridas. No puedo colmarte ni de joyas ni dinero, pero puedo darte un corazon que es verdadero mis alas en el viento necesitan de tus besos acompañame en el viaje que volar sola no puedo. Y sabes que eres el principe de mis sueños encantados cuantas guerras he librado por tenerte aqui a mi lado no me canso de buscarte, no me importara arriesgarte si al final de esta aventura yo lograra conquistarte. Y he pintado a mi principe en un cuadro imaginario le cantaba en el oido susurrando muy despacio tanto tiempo he naufragado y yo se que no fue en vano no he dejado de intentarlo, porque creo en los milagros. Sigo caminando en el desierto del deseo. Tantas madrugadas me he perdido en el recuerdo, viviendo el desespero, muriendo en la tristeza por no haber cambiado ese destino.