La gente mira lo que quiere ver, y no le interesa si es real o no. Se queda con su mirada, con su prejuicio. Si te ven como una histérica, van a tratarte como una histérica, aunque en realidad tal vez estés confundida. La mirada de los otros puede ser muy cruel a veces, y muy ciega. La mirada de los demás es todo, y los otros no te ven a vos, ven lo que piensan de vos. La mirada de los otros tiene sonido, voces, susurros; no se puede escapar a lo que ven de nosotros. Todo se trata de cómo nos ven, y como vemos a los demás. Quedamos atrapados en esa mirada, inmóviles, fijados en lo que creemos que vemos, confiando más en nuestro prejuicio que en nuestros ojos. Dicen que “la primera impresión es la que cuenta”, pero también que “lo esencial es invisible a los ojos”… ¿Cuando me van a sacar esos ojos de encima, y van a ver lo que realmente soy?


Sabes no voy a volver a buscarte nunca más y voy aprender a vivir sin ti y ya verás que te olvidare y no te extrañare, no te llorare ni te escribiré jamás. Sabes me voy ir muy lejos de ti para olvidar que un día te conocí, y que me hiciste llorar y ya no mas ya no voy a creer en lo que me digas nunca más, ya no voy aceptar las migajas de amor que tu me das. E sufrido bastante a tu lado que ya no quiero llorar ya no más. Ya no voy a entregar el cariño que me queda a nadie más es mejor estar solo que contigo eso lo puedo jurar. Me dejaste sangrando y herido que no te quiero ver más, nunca más. Jamás .