A veces lo que nos pasa es que no pensamos positivamente, siempre esta antes de lo que nosotros queremos ese y que pasaría, y pero, mira si, lo que necesitamos es empezar a pensar un poco en lo que nos gustaría y no siempre en lo que tiene que ser, eso es lo que se llama vivir. Con experiencias que hasta hoy las sigo viviendo me doy cuenta que sin esto de confiar un poco en uno mismo no se logra nada, solo un consejo.
La gente mira lo que quiere ver, y no le interesa si es real o no. Se queda con su mirada, con su prejuicio. Si te ven como una histérica, van a tratarte como una histérica, aunque en realidad tal vez estés confundida. La mirada de los otros puede ser muy cruel a veces, y muy ciega. La mirada de los demás es todo, y los otros no te ven a vos, ven lo que piensan de vos. La mirada de los otros tiene sonido, voces, susurros; no se puede escapar a lo que ven de nosotros. Todo se trata de cómo nos ven, y como vemos a los demás. Quedamos atrapados en esa mirada, inmóviles, fijados en lo que creemos que vemos, confiando más en nuestro prejuicio que en nuestros ojos. Dicen que “la primera impresión es la que cuenta”, pero también que “lo esencial es invisible a los ojos”… ¿Cuando me van a sacar esos ojos de encima, y van a ver lo que realmente soy?